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Tocan a rebato: el momento de los presupuestos

15 septiembre 2009

"When will we learn that you can not eat money", en el muro de John Lennon de Praga.

"When will we learn that you can not eat money" ("Cuándo aprenderemos que no puedes comer dinero"), en el Muro de John Lennon de Praga.

Astekari Digitala

12/09/2009

Inmersos ya como estamos en la reanudación de nuestra cotidianidad, uno no puede sustraerse a los debates o focos calientes de atención mediática. Y, cierto es que entre aniversarios como el de los atentados de las torres gemelas el 11 de septiembre del 2001, el aniversario del asesinato del presidente legítimo de Chile, Salvador Allende, los altercados protagonizados por jóvenes en Pozuelo de Alarcón o Lekeitio, la inminencia de la irrupción del virus N1H1, o incluso el insoportable reality life de una tal Belén Esteban y sus trifulcas con su ex, un torero con dotes para la filología, empieza a repuntar y hacerse hueco el anual debate en torno a los presupuestos, ya sean estos del estado o de nuestra comunidad autónoma.

Y, aun a riesgo de defraudar a los lectores, es de esto último, los presupuestos de lo que estoy decidido a escribir. Lo haré porque creo que el incipiente debate bien merece algunas reflexiones y un intento por acercar algunas claves del mismo a todos los ciudadanos y ciudadanas que tengan a bien perder un momento en la lectura de este artículo.

Es costumbre que, en septiembre se reactive y ocupe centralidad en la actividad política la presentación, negociación y debate de los presupuestos que allá por diciembre han de ser ratificados o no por la clase política en su respectiva institución.

Así, en estos días, comenzamos a conocer las intenciones de los diferentes gobiernos para hacer frente a la actual situación de crisis y de emplear los recursos de todos nosotros y nosotras vía presupuestos.

Y, la verdad, los primeros apuntes no son precisamente halagüeños ni ilusionantes. Porque uno no ve, ni en las medidas apuntadas por el presidente Zapatero el pasado miércoles en comparecencia en el Congreso de los Diputados, ni en el plan anti crisis lanzado por el lehendakari López iniciativas de calado, ni una nueva arquitectura económica y social que contraponer a un sistema económico, el neoliberal, que nos ha situado a la mayoría de los ciudadanos y ciudadanas, contribuyentes todos, a los pies de los caballos.

Parece, por tanto, que tanto el gobierno español, como el gobierno vasco, a través de su propuesta de presupuestos para el próximo año, toman partido, y lo hacen como previsiblemente intuíamos que iban a hacer. Plegándose al sistema, aceptando su rol de peones de un sistema que por definición hace de la desigualdad y nuestra vulnerabilidad su factor de negocio y beneficio principal.

Tal vez a alguno le extrañe, sinceramente, a mí nada. En absoluto me extraña que el PSOE o el PSE acepten ese rol sumiso, olvidando sus orígenes y su ideología, que es en definitiva lo que debería motivar su acción política. Pero es que, llámenme agnóstico si lo desean, porque uno le da la misma verosimilitud a la política de izquierdas del PSOE, que a la existencia de los reyes magos o el ratoncito Pérez.

Vayamos al grano, ¿en qué me baso para concluir lo antes mencionado? Pues en un análisis somero de la propuesta que todo parece indicar que van a llevar al congreso de los diputados y al parlamento vasco. Me explico.

En el discurso realizado por el presidente Zapatero el pasado miércoles, avanzó que ante la caída del PIB y la reducción en la recaudación por parte del estado, estaba estudiando y planeando implantar una serie de medidas para paliar tal eventualidad y gozar así de más recursos o dinero para los presupuestos.

Estas medidas, se basan en una subida de impuestos indirectos, esto es, hidrocarburos, tabaco, alcohol y el tan temido impuesto sobre el valor añadido (I.V.A.), en un incremento del gravamen a las rentas del capital y en la eliminación de su medida estrella hace un par de años, la tristemente famosa deducción generalizada de los 400 euros en el I.R.P.F. para todo ciudadano y ciudadana de este país con independencia de su nivel de renta.

Con la implementación de estas medidas o reformas de carácter fiscal, el gobierno zapatero pretende elevar la recaudación del estado en torno a los 15.000 millones de euros, y así, poder preservar el gasto social en los presupuestos.

Parlamento Vasco.

Parlamento Vasco.

Pero, sinceramente lo que conviene analizar es si estas medidas son efectivas en primer lugar, y las más necesarias en último término. Y me atrevo a decir que no son ni efectivas, ni justas, ni las más necesarias.

No son efectivas porque dudo mucho que el estado pueda recaudar con ellas los anhelados 15.000 millones de euros, a lo sumo alcanzará según palabras de diferentes entidades económicas de uno y otro signo, una recaudación de 7.000 u 8.000 millones, muy lejos por tanto de la cantidad anhelada y necesaria para evitar lesionar aun más las partidas destinadas a gasto social, imprescindible para preservar la dignidad vital de las personas.

La conocida como reforma Solchaga, allá por la década de los 80, siendo de más calado y profundidad no logró superar la cifra de los 3.000 millones de euros.

Parece difícil por no decir imposible, que subiendo la gasolina o el IVA, esto es, el valor final de los productos de consumo, se pueda incentivar el mismo, presentado hasta ahora como pieza fundamental en la recuperación económica de nuestra sociedad.

Y qué decir de la eliminación de la deducción lineal de los 400 euros sobre el IRPF. Era una mala solución crearla con claros tintes electoralistas y para contentar a la clase media, pero mala es también su eliminación para una clase obrera ahogada por las deudas y la extorsión bancaria en forma de hipotecas.

Lo peor de estas medidas, es la evidencia y la constatación real de que el PSOE, renuncia a poner en práctica otras medidas que podrían aliviar la presión sobre quienes están en situación de mayor vulnerabilidad y riesgo, y que en conjunto apuntalarían de forma nítida una alternativa sostenida y sostenible al actual sistema capitalista.

Por ejemplo, bien pudiera haber optado por crear una ecotasa, por perseguir a las empresas que contaminan con sanciones económicas reales y mayores que las que en la actualidad existen.

Por una apuesta por la progresividad fiscal. Esto es, que pague más quien más tiene. Porque resulta inconcebible en un estado que se dice regir por la igualdad y la solidaridad, que a día de hoy, sigan pagando no igual, sino más los obreros que buena parte de la clase media y alta del estado español.

Echo en falta una apuesta por frenar barbaridades como la que sistemáticamente perpetra el mantenimiento del SICAV, sociedades anónimas destinadas a la inversión que tributan solo el 1% y exigen como capital mínimo una inversión de 2,4 millones de euros. Así, los que más tienen se benefician de unas condiciones ventajosas y de usura respecto al conjunto de los ciudadanos y ciudadanas que ni remotamente alcanzan tal cantidad patrimonial.

Y todo esto sin hablar del fraude fiscal que sigue encontrando en la inacción del gobierno su mejor levadura para seguir creciendo.

Y, al no querer o poder acometer iniciativas como las propuestas en las líneas anteriores, al simplón presidente no se le ocurre otra cosa, que preguntar a quien cuestiona sus medidas: ¿Cómo reducir el déficit? ¿Qué autovía quitar? ¿Qué becas? ¿Qué eliminar, la guardia civil o el ejército? Hombre, pues así a bote pronto, la eliminación del ejército y la guardia civil nos dejaría en una situación económica sensiblemente mejor que la actual.

Pero si pobre es la respuesta del Estado a la situación de crisis, más pobre es aún la que desde el Gobierno vasco se está lanzando.

Así, el Gobierno de López, a través de su plan anti crisis nos dice a todos y todas que va a crear 7000 empleos a través de ayuntamientos, que la obra pública va a garantizar el empleo de otros muchos miles de personas, y que le va a destinar a tal objetivo un monto de 367 millones de euros en los presupuestos del 2009.

En primer lugar conviene recordarle al señor López, que dicho plan es un calco reducido y achicado del que el anterior Lehendakari puso encima de la mesa para afrontar nuestra actual situación. Y, me atrevo a decir que ni este ni el anterior garantizaban la viabilidad del conjunto de nuestra sociedad ante la actual coyuntura.

Crear 7.000 empleos durante 6 meses es un parche que no resuelve la necesidad que padecemos de crear tejido industrial. Echar mano de la obra pública para sostener empleos, tal y como argumenta el PSE, es falso e indigno. Lo que debería decir es que inyecta nuestros recursos en obra pública, sea esta necesaria o no, para que los constructores y grandes empresarios y bancos sigan manteniendo sus cuentas de beneficios. Así de claro.

Plantear una reducción del 6% del gasto social en los futuros presupuestos, es antisocial e insolidario. Eso es el proceder de la derecha reaccionaria, no de una izquierda que de verdad de preocupe por la cohesión social y la solidaridad.

Pero lo peor de todo, y lo que muestra, para quien no haya visto todavía la vacuidad del tan cacareado cambio, es la negativa a incrementar el endeudamiento para garantizar la cobertura social a las clases y sectores más desfavorecidos.

Se agarra el Gobierno del PSE, para no elevar el endeudamiento a la limitación impuesta por el Consejo de política fiscal y financiero de España. ¿No decía López que nos autodeterminábamos todos los días? ¿Que nuestro autogobierno nos competía única y exclusivamente a nosotros y nosotras? Pues nada de nada.

Iñigo Urkullu, Patxi López y Antonio Basagoiti.

Iñigo Urkullu, Patxi López y Antonio Basagoiti.

Así ante la caída de la recaudación, la reducción del gasto social propuesto y la sentencia europea sobre las vacaciones fiscales, negro panorama nos espera. Más que brotes verdes, negras tormentas acechan al alba.

Pero por aquello de poner siquiera un poco de humor, al PSE no se le ocurre otra cosa que tomar medidas de tan hondo calado como esa de subvencionar parte del gasto que hagamos en muebles. Me da que desconoce la sociedad que gobierna. ¿Serán ellos los únicos que no han oído nunca aquella frase jesuítica de “en tiempo de crisis no hacer mudanzas?”.

Pero siempre hay quien puede superar cualquier despropósito en este país. Porque ahora va el PP, por boca de su presidente vasco, el señor Basagoiti, y nos dice que su apoyo a los presupuestos está condicionado a la financiación por parte del gobierno vasco de parte del nuevo San Mamés. Increíble, pero cierto. Nos hablar de reducir gasto social y va el PP y nos vende las bondades de gastarnos la pasta en un nuevo estadio de fútbol. Cada vez estoy más de acuerdo con aquellos que dicen que si antes la religión era el opio del pueblo, ahora lo es el fútbol. Solo así se entiende la voluntad descerebrada de levantarnos la pasta aunque sea narcotizados.

Y, todo esto, con un PNV que se compromete a arrimar el hombro, o lo que es lo mismo, a apoyar los presupuestos del PSE y del PSOE. ¿Pero no decía el PSE que el PNV era la derecha etnicista y ultramontana? ¿Han cambiado ellos? ¿Sera que los presupuestos son tan de derechas que los puede apoyar el PNV?

En fin, que de todo este debate que se avecina uno solo espera que la izquierda, por muy maltrecha y atomizada que pueda estar, siga manteniendo la necesidad de defender la progresividad fiscal, de perseguir el fraude fiscal, de gravar a las grandes fortunas, de perseguir el delito ecológico, de apostar por la nacionalización de sectores estratégicos, de poner freno al expolio bancario, de garantizar el estado del bienestar vía gasto social, en definitiva de cuestionar de abajo a arriba un sistema económico, el capitalista que solo nos lleva a la ruina y al caos más absoluto.

Por eso no entiendo otra manera de empezar a andar que explicando que no es nuestro modelo, que nuestras soluciones son de fondo y de cambio al actual sistema. Por eso, lo primero es decirles que no a sus presupuestos, que no a su juego maniqueo y falsario, y poner en pie alternativas. Ni más ni menos. Un saludo y hasta la semana que viene.

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One comment

  1. Comentario…

    [..]Articulo Indexado Correctamente[..]…



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