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Sáhara: la dignidad de un pueblo en lucha

30 septiembre 2009

Astekari Digitala

30/09/2009

Hay realidades que por persistentes, consiguen el dudoso honor de hacerse invisibles a los ojos de la mayoría. Cuando esas realidades se mantienen inmutables, como es el caso de lo que hoy a traigo a consideración, se corre el riesgo de que queden abandonados y caigan en el olvido.

Eso es ya de por sí malo, pero si además su inmutabilidad obedece a una injusticia histórica provocada por la inacción y el silencio de estados supuestamente “democráticos”, está se torna en cruel y denunciable.

Y este es el caso del pueblo Saharaui. Un pueblo que lleva 35 años luchando y exigiendo para que se haga efectivo su derecho a ser un estado libre y soberano, no sometido a  Marruecos.

Pocos temas o conflictos recaban tanta unanimidad y dejan tan escaso lugar a interpretaciones dispares como el conflicto que el pueblo saharaui mantiene con sus ocupantes o invasores marroquíes.

La República Árabe Saharaui Democrática (RASD) fue fundada y proclamada el 27 de Febrero de 1976, a iniciativa de las organizaciones que venían luchando contra la ocupación colonial por parte de España. De entre esas entidades, destacaba ya por su fortaleza e implantación el Frente Polisario. Un Frente que a día de hoy es la organización referencial de la causa saharaui.

La RASD abarca un territorio de 266.000 kilómetros cuadrados en la parte noroccidental del continente africano. Ha sido reconocida por 80 países y es miembro de la Organización de Estados Africanos (OEA).

Dispone de un gobierno encabezado por Mohamed Abdelaziz, un parlamento y diferentes instituciones consideradas básicas en la conformación de todo estado democrático.

Cuenta fundamentalmente con recursos minerales vinculados a los fosfatos y una importante  salida al mar con importantes reservas de pesca.

Y, sin embargo toda esta realidad que les acabo de describir en las líneas anteriores no existe. Si, como lo oyen, o mejor dicho leen. Y no existe porque desde 1976 la comunidad internacional no para de mirar para otro lado, y de mostrarse harto comprensiva con la mezquina, cruel y despótica administración marroquí.

En 1975 los aparatos del régimen franquista incapaces ya de hacer frente a su vecino Marruecos, marcha verde mediante, y de parar el declive de su antaño soñado imperio con colonias incluidas, decide reunir en Madrid a representantes de Mauritania y Marruecos y junto con ellos llegar a un acuerdo de reparto del territorio saharaui.

Así, en esa fecha, más concretamente el 14 de Noviembre de 1975, se firman los “Acuerdos de Madrid” por los que el Estado español decide traspasar la administración de los territorios a Marruecos y Mauritania, dando un portazo y abandonando a su suerte a los que durante 80 años había considerado súbditos.

Unos acuerdos vergonzantes que se pasan por alto los derechos de la población saharaui, que significan la dejación de sus funciones por parte del país colonizador, España, en manos de sus avaros vecinos, los mauritanos y los marroquíes.

Pero no solo se ratifica un acto de cobardía, de irresponsabilidad, y, de falta total de justicia, sino que a la par, firman un anexo secreto durante muchos años, en virtud del cual España cede la titularidad y la propiedad de la empresa estatal Fos Bucraa, dedicada a la extracción de fosfatos  a Marruecos. A cambio Marruecos se compromete a respetar y permitir la presencia de 800 barcos pesqueros de bandera española durante 20 años en las aguas del Sahara.

Ya ven, una vez más, los oscuros intereses del dinero por encima de la dignidad y los derechos de las personas.

Pero además, ese acuerdo firmado en Madrid se pasa por el arco del triunfo toda la doctrina de derecho internacional, todas las recomendaciones de Naciones Unidas y todos los acuerdos alcanzados en la misma para proceder en casos de descolonización.

Porque el derecho internacional es claro al respecto, y establece con meridiana claridad el proceder para casos de antiguas colonias. Así lo que procedía era iniciar por parte del país colonizador, esto es España, un proceso de descolonización que concluyera en virtud del ejercicio del Derecho de Autodeterminación tal y como establece la resolución 1514 de Naciones Unidas y los capítulos IV y VII de la Carta de Derechos Civiles y Libertades del mismo organismo.

Y, ¿Qué ha sucedido desde entonces? Pues sinceramente, son muchos los intentos puestos en pie para lograr alcanzar la paz y restituir la justicia y la libertad en el Sahara, y más aun los gestos que desde el Frente Polisario se han realizado como muestra de buena voluntad y predisposición al dialogo. Sin embargo, en estos años nada se ha avanzado al respecto. Marruecos sigue ocupando un territorio que jamás le perteneció, arrebatando incluso a Mauritania la parte del país que se quedo, y consolidando la vieja idea del “Gran Marruecos” originaria del fundador del partido nacionalista marroquí Istiqlal, Allal el Fassí.

Esto ha sido posible por la presión de Marruecos, la cobardía de Naciones Unidas, y, la colaboración con el régimen Alauí de diferentes países como Francia, Estados Unidos y la propia España.

Por eso, Marruecos ha conseguido que ninguna de las 54 resoluciones emitidas por el organismo internacional haya podido llevarse a la práctica. Porque contando con la inestimable colaboración en primer término de Francia, miembro con derecho a veto del Consejo de Seguridad de la ONU, y la vergonzante actitud de España y durante mucho tiempo EEUU, ha conseguido dejar sin efecto todos los procesos de paz iniciados, todas las negociaciones y cualquier modificación en la actual situación.

Así por la senda del fracaso se precipitaron antes los sucesivos intentos de alcanzar un acuerdo. Los primeros acuerdos datan de 1988, y fueron ratificados en 1990 y 1991, lo que conllevó una tregua y alto el fuego militar del Frente Polisario, que solo por su buena voluntad y su sincera apuesta por la paz, aun se mantiene. Sin embargo, Marruecos los rompió unilateralmente porque se negó a poner en pie lo acordado, un proceso que culminara con la autodeterminación del pueblo saharaui.

Igual suerte, corrieron los acuerdos de Houston de 1997, y los sucesivos intentos conocidos por el nombre del mediador internacional que los puso en pie, James Baker. Tanto el plan Baker como el segundo plan Baker fracasaron porque Marruecos no acepta la posibilidad de desprenderse de una parte de “su” territorio, y a lo más que llega es a plantear una autonomía en el marco del proceso de regionalización que está planteándose en el país magrebí.

Marruecos que ha llevado a cabo un plan de asentamiento de marroquíes en territorio saharaui absolutamente ilegal, ni siquiera así se atreve a posibilitar que se ponga en pie un referéndum de autodeterminación, y eso pese a que las condiciones que se establecieron para determinar quién podía votar le era absolutamente a sus intereses y miraba para otro lado ante lo ya realizado y antes comentado para subvertir una mayoría natural por otra mas pegada a sus intereses.

En la actualidad y desde el 2004 el proceso se encuentra parado y en vía muerta. Sinceramente creo que Marruecos desea que el Frente Polisario harto de tanta indignidad, ocupación y violación de sus derechos retome las armas y justificar así de algún modo su usurpadora posición en los territorios saharauis. Quizás por eso ha decidido doblar su presupuesto de defensa para el año 2009 con respecto al del año anterior.

Creo, que el Gobierno alauí estima que, esta hipotética vuelta a las armas del Polisario, podría restarle simpatías y apoyos a la RASD y de paso justificar sus deseos expansionistas y desviar de igual modo todo el foco de atención, que de forma inevitable cada vez se centra más en los casos de corrupción, nepotismo, y generador de infinidad de delitos que se atribuyen de forma razonada al sistema gubernamental marroquí.

La actual situación de parón o impasse no puede ocultar la dramática situación a la que diariamente se enfrentan decenas de miles de saharauis, humillados en su propio país por la tiranía de Hassan II antes, y de Mohamed VI ahora.

Esa realidad viene marcada por la existencia de los campos de refugiados en Argelia. Tinduf es el más grande, pero en este y en los otros decenas de miles de personas luchan día a día por sobrevivir con la esperanza quizás de poder retornar a su país, bajo la forma de la RASD. Solo así se explica la resistencia en mitad del desierto, de un pueblo digno en condiciones imposibles. Una dificultad que solo logran paliar en parte gracias a la solidaridad llegada de diferentes puntos del planeta, pero con especial atención por su volumen de la que llega de nuestro pequeño país, Euskal Herria.

Otra parte de la población saharaui vive en los territorios ocupados del Sahara. Allí se enfrentan día a día a la violación de sus derechos básicos, a la tortura, a las desapariciones de gente cercana, a una dictadura opresora.

Porque el riesgo que corremos es que, en el debate de procesos de paz frustrados y documentos y resoluciones incumplidas, la gente olvide o se le prive de conocer la verdadera realidad de un pueblo, de un país ocupado a través de una invasión militar en toda regla.

Un pueblo que tiene enfrente a 150.000 soldados ocupando su país. Un país atravesado por un muro, otro muro de la vergüenza como en Palestina, de 2720 kilómetros y plagado de minas anti personas, más de 5 millones de estas siembran el país.

Unas minas por cierto, fabricadas en España y vendidas por España a Marruecos por un importe de 113,9 millones de euros. Miserable contribución del estado español a la resolución negociada en el Sáhara. Una evidencia que pone sobre la mesa y blanco sobre negro la posición de España en todo este conflicto, una posición oportunista y asquerosamente materialista. No en vano España se encuentra entre los 10 países del mundo que más armas exporta.

Pero pese a tan negro panorama no podemos mirar para otro lado o dejar de exigir la autodeterminación para el Sahara. Porque depende de voluntad política y de firmeza en el cumplimiento de la legalidad internacional. Por cierto, esto de la firmeza en el cumplimiento de la ley no debiera costarles demasiado viendo cómo se las gastan en otras cuestiones, y por otros lares.

Porque si Naciones Unidas no puede lograr que se cumplan las resoluciones internacionales ¿para qué demonios sirve? Y hoy al igual que ayer, y que hace 10 años, la solución pasa por el mismo sitio.

Hay dos opciones, si hay acuerdo entre las partes, algo que parece harto difícil, que se aplique el capítulo IV. Si no hay acuerdo que se imponga y aplique el capítulo VII. Así, ni más ni menos. Porque se trata de elegir o se apoya la legalidad internacional o se permite la violación del derecho internacional.

Y, desde luego el estado Español, puede hacer mucho más de lo que hace. Para empezar dejar de vender armas a Marruecos. Luego retomar su papel de país colonizador y pilotar un proceso que tal y como establece Naciones Unidas para estos casos debe culminar con un referéndum de autodeterminación.

Sinceramente espero que, algún día, el apartheid que sufren los saharauis de los territorios ocupados desaparezca. Que los desplazados puedan retornar a su tierra y dejar atrás las penosas condiciones vitales que sufren en los campos de refugiados de Argelia. Y para que eso sea posible es necesario que la República Árabe Saharaui Democrática sea una realidad a todos los niveles.

Y pese al pesimismo que invade la situación actual, nadie debe olvidar que el pueblo saharaui cuenta con el arma más poderosa, su voluntad y su inquebrantable determinación, para dar la vuelta a la situación. Una determinación y una voluntad en la que el papel de las mujeres ha jugado y juega un papel fundamental como garantes de la pervivencia cultural del pueblo saharaui. Hasta la semana que viene.

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5 comentarios

  1. Gran artículo. Solo una pregunta: ¡De dónde has sacado el dato de España como X país importador de armas del mundo? Me interesa para poder usarlo, gracias.


  2. […] Sáhara: la dignidad de un pueblo en lucha « Oskar Matute oskarmatute.wordpress.com/2009/09/30/mi-opinion-sobre-el-sahara – view page – cached Hay realidades que por persistentes, consiguen el dudoso honor de hacerse invisibles a los ojos de la mayoría. Cuando esas realidades se mantienen inmutables, como es el caso de lo que hoy a traigo… (Read more)Hay realidades que por persistentes, consiguen el dudoso honor de hacerse invisibles a los ojos de la mayoría. Cuando esas realidades se mantienen inmutables, como es el caso de lo que hoy a traigo a consideración, se corre el riesgo de que queden abandonados y caigan en el olvido. (Read less) — From the page […]


  3. Muy buenas, rica7do, agradecido por tu opinión, tambien lo estaría si no fuera tan benevola. Para hacer un artículo manejo muchos textos, así que espero que la información que me pides este en la direccion que te envio. Si no es así, me lo dices y rebusco entre los otros.Saludos
    http://www.comercio.mityc.es/NR/rdonlyres/7F4503DA-4395-4C9E-806E-3BDD6A7A00F4/0/Informeanualestadísticas2008.pdf


  4. Concretamente, España es el sexto exportador de armamento del mundo: http://www.intermonoxfam.org/es/page.asp?id=2005&ui=11124


  5. Ok, muchas gracias por la información.



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