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Más sobre derechos y libertades.

4 noviembre 2009

Muy buenas a todos y todas, vuelvo a asomarme por esta ventana abierta para dejaros el último artículo que hemos hecho algunos compas de Alternatiba en relación a la anémica realidad por la que transitan en la actualidad en nuestro país, Euskal Herria.

Como quiera que el texto lo tengo en las dos lenguas oficiales, en las dos lo cuelgo. Además, así empiezo a dar más fuste al euskera en este blog. Como todavía ando en el euskaltegi adquiriendo conocimientos, mis incursiones en nuestra lengua serán esporadicas y espero que juzgadas benevolamente, pero lo dicho me comprometo a ello.

Y, que narices, ahora que el Departamento de Educación se ha empeñado en minorizarlo aun más, pues yo quiero llevarles la contraria. Eso y que uno quiere profundamente esta lengua. Pues eso, que ahí les dejo el artículo en ambas lenguas, que lo disfruten.

SOS: derechos y libertades

Luis Salgado, Amaia Agirresarobe y Oskar Matute
Militantes de Alternatiba

Decía Bertolt Brecht en alusión a la época que le tocó vivir, que “tiempos difíciles son aquellos en los que hay que luchar por lo que resulta evidente”. Sin duda han pasado muchos años desde esta aseveración, pero perfectamente podría aplicarse al momento que nos toca vivir en Euskal Herria y en el mundo.

Resulta evidente que toda sociedad democrática que se precie debe hacer su máxima principal de la vigencia de los derechos y libertades para todos y todas. De igual manera, resulta evidente que en dicha sociedad, compuesta por hombres y mujeres libres, la violencia no tiene cabida alguna.

Pero, desgraciadamente, estas premisas teóricas no se cumplen en la práctica cotidiana de nuestro pequeño y atribulado país. De esta manera, además de la vulnerabilidad general en la que se encuentran los derechos de la mayoría de personas y pueblos de este planeta, Euskal Herria está viviendo actualmente una espiral muy preocupante de conculcación de los derechos civiles y políticos. Así, es necesario y urgente responder de una manera clara y contundente: todos los derechos para todas las personas.

En este sentido, no descubrimos nada, ni decimos nada nuevo, si afirmamos que ETA, con su violencia irracional, es un claro agente vulnerador de consecuencias éticas, políticas y sociales nefastas para la convivencia y el desarrollo social en nuestro país; por lo tanto, la denuncia de su estéril y dolorosa estrategia militar es ineludible.

En cualquier caso, la existencia de esta violencia, que debe cesar de inmediato y para siempre, no puede ni debe servir de coartada para la conculcación sistemática de derechos y libertades, que de forma continuada y preocupante vienen reproduciéndose en nuestro territorio.

Así, desde hace ya bastante años, la respuesta que el estado y sus aparatos han dado frente a la violencia de ETA ha sido la de profundizar en las vías represivas, negando derechos y libertades básicas y generando una fractura social que acompaña a la fractura identitaria que preconizan con sus palabras y sus hechos.

Es obvio que en Euskal Herria, y a modo de laboratorio de pruebas, se han puesto en pie iniciativas, algunas de ellas de carácter legislativo, que suponen una estocada mortal al basamento democrático de nuestra sociedad.

Para ilustrar tal aseveración baste con citar, y a modo de ejemplo de un corolario más amplio, tres hitos o elementos que la avalan:

El estado español y su gobierno siguen mirando hacia otro lado ante la reiterada denuncia de Amnistía Internacional y de otros organismos autónomos sobre la práctica de la tortura por parte de los cuerpos policiales del estado. La aceptación y ocultación de la tortura no sólo envilece a quien la practica, sino que mancha a quienes la toleran o la aceptan.

El estado español y su gobierno siguen despreciando decisiones mayoritarias del parlamento vasco, y negando de paso su pretendida soberanía, al mantener la cruel e inhumana política de dispersión para los presos y presas de Euskal Herria. Esta, además de ser contraria a la ley desde el punto de vista de la reinserción y resocialización que debe guiar la política penitenciaria, supone un castigo añadido a aquellos y aquellas que nada han hecho, sus familiares.

El estado español y su gobierno han puesto en marcha una ley, conocida como ley de partidos, que, fabricada ad hoc para eliminar a una sensibilidad política legítima, recorta derechos y libertades básicos como el de asociación, manifestación, expresión y participación política. Esta ley, amén de la rentabilidad electoral evidente que produce para quienes la sostienen y defienden, supone un ataque frontal al sistema de libertades públicas, y dada su laxa interpretación, sirve para detener y encarcelar a dirigentes políticos molestos para los turbios intereses del gobierno. Ahí cabe enmarcar la detención de Arnaldo Otegi, Rafa Díez y otros.

Bastan estos ejemplos para hacernos una composición de lugar del momento político en que nos encontramos. No obstante, desde Alternatiba creemos que no es momento de resignación, ni de aguardar a que lleguen tiempos mejores, escondidos y escondidas en nuestros refugios.

Es momento de hablar claro, de denunciar, y de hacer. Si la superación del sistema económico, social y político dominante ha sido objetivamente impedido -en parte por la persistencia de la violencia de ETA-, es el momento de que ésta desaparezca, permitiendo así la articulación de unas relaciones fluidas entre las diferentes izquierdas de Euskal Herria, que hagan de la unidad de acción no una excepción sino una práctica constante.

Es también momento de poner en evidencia lo ridículo de las actuaciones llevadas a cabo por el departamento de Interior, capitaneado por el señor Ares, en la persecución de ideas y proyectos legítimos. Hay por tanto que denunciar el papel arbitrario de los aparatos judiciales que actúan bajo mandato del poder político.

Es, en definitiva, tiempo para que la izquierda plural y diversa de este país ponga en pie una denuncia clara y contundente de los desmanes producidos por uno y otro lado, porque si no lo hace la izquierda, nadie lo hará.

Además, no queremos dejar pasar la oportunidad para señalar con claridad que Euskal Herria no vive aislada, que los recortes de derechos y libertades son, lamentablemente, una práctica general en nuestro planeta. Quizás aquí los suframos, en estos ámbitos específicos, con especial intensidad, pero se trata de una triste realidad global.

Que no se nos olvide a quienes nos sentimos de izquierda que los derechos son pisoteados por el poder de diferentes formas. Lo son cuando no se ponen en pie políticas de igualdad efectiva y real para lograr los derechos de las mujeres, cuanto existe una parte de la ciudadanía que goza de menos derechos que el resto por la única razón de haber nacido en un lugar del que no tuvieron más remedio que marchar. Lo son cuando los derechos de los trabajadores y trabajadoras son pisoteados sistemáticamente para aliviar la situación de quienes con su ambición han provocado la crisis que sufrimos. Lo son cuando nuestro derecho a un medio ambiente sostenible es sacrificado con macroproyectos para mayor beneficio de las mínorías/de las personas/de los grupos…de siempre.

Sin duda, desde la izquierda en Euskal Herria, tenemos una agenda repleta de situaciones que revertir, y en nuestras manos está empezar a hacer, o seguir lamentándonos y contentándonos con sus migajas. Las gentes de Alternatiba lo tenemos claro, hay que construir la izquierda: todos los derechos para todas las personas.

SOS: eskubideak eta askatasunak

Luis Salgado, Oskar Matute eta Amaia Agirresarobe
Alternatibako kideak

Bertolt Brechtek hauxe esan zuen bizi izan zen garaiari buruz: «Garai bat latza da, baldin eta begien bistakoagatik borroka egin behar bada». Urte asko joan dira baieztapen hartatik, baina ezinago baliagarria da Euskal Herrian eta munduan egun dugun egoeraz mintzatzeko ere.

Begien bistakoa da bere burua demokratikotzat daukan gizarte batean lehentasunezko araua behar duela izan eskubide eta askatasun guztiak indarrean egotea gizaki guztientzat. Begien bistakoa da, halaber, emakume eta gizon askeek osaturiko gizarte horretan indarkeria ez dela onargarria inolaz ere.

Baina, zoritxarrez, premisa teoriko horiek praktikan ez dira betetzen gure herrialde txiki eta atsekabetu honetan. Hala, bada, planetako pertsona eta herri gehienen eskubideak urrakorrak dira, oro har; Euskal Herrian, berriz, kiribil ezinago kezkagarrian sartuta gabiltza, hainbat eskubide zibil eta politiko urratuta. Beraz, argi eta irmo erantzun beharra daukagu lehenbailehen: eskubide guztiak pertsona guztientzat.

Alde horretatik, ezer berririk ez dugu ageriko egingo, baldin eta esaten badugu agente urratzaile nabarmena dela ETA eta haren indarkeria zentzugabea, eta hark eragindako urraketek ondorio etiko, politiko eta sozial zorigaiztokoak dakarzkiola elkarbizitzari eta garapenari; ezinbestean salatu beharrekoa daukagu, beraz, ETAren estrategia militar antzua bezain mingarria.

Nolanahi ere, berehala eta betirako amaitu beharra dauka indarkeria halakoak; ezin du balio, eta ez du balio behar, eskubideak eta askatasunak sistematikoki urratzeko alibi gisa, gure lurraldean gero eta modu etengabeagoan eta kezkagarriagoan gertatzen ari denez.

Duela dezente urtedanik, bada, Estatuak eta haren bitartekoek erantzun bakarra eman diote ETAren indarkeriari: zapalkuntza bideak areagotzea, eta oinarrizko eskubideak eta askatasunak ukatzea; eta horrek guztiak zatiketa eragin du gizartean, zeina bat baitator haien hitzek eta egintzek proposaturiko nortasun zatiketarekin.

Argi dago Euskal Herrian hainbat ekimen jarri dituztela abian, batzuen batzuk legegintzaldi izaerakoak, eta horiek ezpata ukaldi hilgarria eman diote gure gizarteko demokraziaren zimentarriari.

Baieztapen horren argigarri, eta korolario zabalago bateko adibide gisa, hona hemen hori bermatzen duten hiru mugarri edo osagai:

Espainiako Estatuak eta haren Gobernuak bestaldera begiratzen du, oraindik ere, Amnesty Internationalek eta beste hainbat erakundek Estatuko poliziek egindako torturak direla-eta aurkeztutako salaketak ez entzunda. Torturak onartzeak eta ezkutatzeak, torturatzen dutenak ez ezik, torturei bide ematen dietenak eta torturak onartzen dituztenak doilortzen ditu.

Espainiako Estatuak eta haren Gobernuak, oraindik ere, arbuiatu egiten ditu Eusko Legebiltzarreko gehiengoaren erabakiak, eta, bide batez, ukatu egiten du haren ustezko subiranotasuna, Euskal Herriko presoen sakabanaketa politika ankerrari bezain bidegabeari bere hartan eutsita. Politika hori legearen kontrakoa da, kartzela politikak ardatz izan beharko lukeen gizarteratze eta gizartekotze irizpideari begiratuta; eta zigor erantsia ere bada ezertxo ere egin ez dutenentzat, presoen senitartekoentzat.

Espainiako Estatuak eta haren Gobernuak lege bat jarri du abian, Alderdien Legea izenekoa. Lege horrek, legezkoa den ideologia politiko bat desegiteko berariaz egindakoa izaki, oinarrizko hainbat eskubide eta askatasun murrizten ditu, hala nola elkarteratzeei, manifestazioei, eta adierazpide nahiz parte-hartze politikoei dagokienez. Lege horrek hauteskunde errentagarritasun handia dakarkie haren alde daudenei eta hura babesten dutenei; horrez gain, ordea, askatasun publikoen sistemaren kontra doa zuzen-zuzenean. Eta lege horren interpretazioa ere lasaia denez gero, Gobernuaren interes ilunei enbarazu egiten dieten buruzagiak atxilotu eta kartzelako balio du. Testuinguru horretan sar daitezke Arnaldo Otegiren, Rafa Diezen eta beste hainbaten atxiloketak.

Nahiko adibide dira horiek, gauden egoera politikoaz jabetu gaitezen. Hala ere, Alternatibakook uste dugu ez dela etsipenerako unea, ez eta garai hobearen zain geratzekoa ere, babeslekuetan ezkutaturik.

Argi hitz egiteko unea da, salaketak egitekoa, eta ekitekoa. Objektiboki, eragotzi egin dute -hein batean, ETAren indarkeria dela bitarteko- gaur egun gailen den ekonomia, gizarte eta politika sistema gainditzea; sistema hori desegiteko unea da, Euskal Herriko ezker alderdi ugarien arteko harremanak samurtu daitezen eta baturik jardun dezaten, baina ez salbuespen modura, baizik eta orain eta beti.

Unea da, halaber, agerian uzteko ezinago barregarriak izan direla Barne Sailak gauzaturiko jarduerak -Ares jauna buru dutela egindakoak-, ideia eta proiektu legezkoei jazartzeko asmoz. Salatu egin behar da epaileen eginkizun arbitrarioa, botere politikoen agintaritzapean baitihardute.

Unea da, azken batean, herrialde honetako ezker askotarikoak eta aniztunak argi eta irmo salatu ditzan alde batean eta bestean gertaturiko gehiegikeriak; ezkerrak salatzen ez baditu, ez ditu beste inork salatuko.

Horrez gainera, aukera hau baliatu nahi dugu argi eta garbi adierazteko Euskal Herria ez dela bakartuta bizi, eta planeta osoan zeharo zabalduta dagoela, zoritxarrez, eskubideak eta askatasunak murrizteko jarduera. Baliteke hemen, gure eremu berezi honetan, beste inon baino areago jasan behar izatea, baina mundu osoko errealitate mingotsa da, oro har.

Geure burua ezkerrekotzat dugunok gogoan izan behar dugu botereak hainbat modutan zapaltzen dituela eskubideak: besteak beste, berdintasun politika eraginkor eta benetakorik ez ezarrita, emakumeen eskubideak lortzeko; gainerako herritarrei baino eskubide gutxiago aitortua herritar batzuei, beren sorterriko bizi-baldintzak direla-eta ezinbestean etorri behar izan dutelako gurera; gizon-emakume langileen eskubideak sistematikoki zapalduta, beren handinahikeria dela-eta krisi hau jasanarazten ari zaizkigunen egoera arintzearren; ingurumen iraunkorra izateko gure eskubidea bertan behera utzita, betiko gutxiengoen, pertsonen, taldeen… onurarako.

Ezbairik gabe, aldarazi beharreko egoeraz beteta daukagu agenda Euskal Herriko ezkerrekook, eta geure esku dago horri ekitea, edo aurrerantzean ere damututa ibiltzea eta ematen dizkiguten apurrekin etsitzea. Alternatibako kideok argi daukagu, egin egin behar dugu ezkerra: eskubide guztiak, pertsona guztiontzat.

Itzulpena: Berria

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One comment

  1. Duintasuna darion proposamena iruditzen zait. Eta ausarta gainera, haizearen kontra doalako. Gehien kezkatzen nauena jendearengan ikusten dudan jarrera: niretzat onartezinak diren gauzak normaltasun osoz bereganatu dute. Lopezek hitz hori bera erabiltzen du astakeria demokratikoetaz hitz egiten duenean: “normaltasuna”.

    Niretzat eskubide urraketaren isla krudela torturak dira. Baina Espainiak ez dio torturatzeari sekula uko egingo, oso eraginkorrak direlako. Torturari buruz aspaldi Berrian irakurri nuen elkarrizketa interesgarria: http://www.esculca.net/pdf/scheinin%20entrevista.pdf



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